EXPERIENCIA - DIETA DE ELIMINACIÓN

Para entender de que se trata una dieta de eliminación te invito a leer Dieta de eliminación. Parte I, en esta parte te contaré mi experiencia personal con mi primera dieta de eliminación.


Curiosamente al recibir de la Dra. Pilar todas las indicaciones me sentí muy motivada y segura que podía lograrlo, digo curiosamente porque los comentarios que he escuchado de otras personas que han vivido la experiencia es que es muy duro, porque según esas personas, sus familiares y amigos no hay muchas opciones para elegir comer, sin embargo yo por el contrario pensé que si había un gran número de alimentos que podía comer, como les dije hace poco en una publicación de instagram "no hay nada para comer cuando estamos enfocados en los mismos alimentos de siempre, hay mucho cuando nos abrimos a conocer, experimentar y probar"


Debo decir que la disciplina, el carácter, la actitud y el compromiso son parte fundamental de este proceso, la mente a veces te juega sucio y es en ese momento donde debes sacar lo mejor de ti para no convertirte en tu mayor oponente, la primera semana sentí hambre... física hambre, me sentaba ante los platos de las comidas principales y agradecía muchísimo por tener estos alimentos, comía despacio y más consciente de lo que estaba llevándome a la boca y por ende al cuerpo, con el pasar de los días todo se fue tornando más fácil, el hambre y todos... todos los antojos desaparecieron.


Desayunaba tranquilamente una sopa con pollo y aguacate, los carbohidratos permitidos eran quinua, yuca, arroz integral y plátano verde, así que preparé recetas deliciosas con ellos, me hice muy buena amiga de la yuca, un alimento que antes ni determinaba, no había media mañana y en las tardes como snack solo si tenía hambre me comía unos platanitos verdes con atún, los almuerzos y cenas estaban llenos de vegetales en su mayoría crudos, no comía postres, ni ningún tipo de azúcar y tampoco los necesité, cambié el café y el chocolate por chai, matcha e infusiones, los tacos que tanto me gustan ya no eran en tortillas de maíz o trigo sino de plátano, arroz o yuca, comí pollo, mucho pollo (más del normal) y algunas veces pescado, eventualmente extrañé alguna porción de fruta y algunas nueces.


No les puedo describir con palabras todo lo que aprendí de esta experiencia pero sobretodo no podría describir en su totalidad lo que sentí, debo decir que el mejor cuerpo en términos fuera de lo estético en el que he vivido fue este que habité durante 30 días, era un cuerpo funcional, liviano, enérgico, con una movilidad increíble, los dolores de cabeza no desaparecieron en su totalidad pero todo lo demás sí, no sentía cansancio, ni somnolencia, ni pereza, ni desanimo, tampoco irritabilidad. Lo que viví es algo que quisiera que todos se dieran la oportunidad de sentir alguna vez en la vida, que regalo vivir en un cuerpo limpio y desintoxicado.


Finalizada mi dieta no desaparecieron mis dolores de cabeza (esto es parte de la tercera parte de esta historia que por supuesto también les contaré), comenzó la cuarentena así que la Dra. me recomendó hacerme unos exámenes de cortisol pero decidimos que no era buen momento ya que por la situación actual (Covid, pandemia ¿te suenan?) podrían salir alterados por la situación de estrés e incertidumbre a la que nos enfrentábamos.


Comenzó mi reintroducción de alimentos y el primer día con el primer alimento me intoxiqué, que increíble y maravilloso es el cuerpo, estaba tan limpio que al ingerir unos nachos de maíz en una de mis comidas BOOM, sentí morirme, gastritis, vomito, diarrea, nauseas, reflujo, dolor de cabeza y al día siguiente granos en la cara, me quedó claro, el maíz es uno de esos alimentos a los que mi cuerpo es sensible. Descubrí mis sensibilidades, no solo en la reintroducción de alimentos sino también con un examen que me realicé, la prueba A200 que es un test de sensibilidades e intolerancias alimenticias, prometo en un futuro ahondar más en este tema pero quiero que te vayas con la idea de que si bien es una buena herramienta no es necesaria para descubrir nuestras sensibilidades alimentarias.


¿A qué soy intolerante? A la cebada, la algarroba, los frijoles blancos, algunos pescados, la caseína, la clara del huevo (aún los consumo, luego les contaré en la tercera parte de la historia), los lácteos de vaca, la levadura de cerveza, la levadura de harina, la nuez de cola y ligeramente intolerante al maíz y a las arvejas.


Así finaliza la historia de mi primera dieta de eliminación, toda una aventura que amé, en algún momento pensé en continuar con una alimentación así de limpia pero para mi es una cuestión difícil de sostener a largo plazo a menos que fuera estrictamente necesario, ya que frente a los alimentos suceden muchas cosas, nos relacionamos, los disfrutamos, nos reunimos, los planeamos, será posible el día que le quitemos el disfrute a este acto de comer y entendamos que es un acto más responsable de nutrir y construir.


Nuevamente, continuará...


Como te mencioné antes, mis médicos recomendados son:

Pilar Restrepo - Medicina Funcional

Felipe Bolivar - Medicina Funcional

Adriana Carmona - Terapia Alternativa Bioenergética

Con amor,

Lala

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